Mapas de riesgos – Concentración del Conocimiento

​Las compañías, como elemento en constante movimiento, se encuentran sometidas constantemente a riesgos de diversa índole y gravedad.

Es fundamental adquirir conciencia sobre los riesgos a los que se encuentra expuesta nuestra compañía, con la finalidad de poder analizarlos y decidir si se pueden eliminar o, cuanto menos, mitigar su impacto si se produjeran.

Escudriñar la estructura y actividad de la compañía en busca de posibles riesgos no resulta tarea fácil; es por ello, que resulta altamente recomendable la elaboración de un mapa de riesgos.

El mapa de riesgos se obtiene tras un análisis profundo de todas las áreas de la compañía, en connivencia con sus stakeholders, y tiene como objetivo acabar grafiando en una matriz los riesgos detectados, su nivel de gravedad y la probabilidad de que sucedan para, finalmente, elaborar un plan de eliminación y/o mitigación.

Hoy queremos hablaros de uno de los riesgos con los que más habitualmente nos encontramos en los clientes: el riesgo de concentración del conocimiento.

Básicamente se trata de aquella situación que se genera, con el paso del tiempo, cuando una persona concentra en ella misma la mayoría del conocimiento de un área o actividad concreta de la compañía. Normalmente, es una cuestión a la que las compañías no le prestan mucha atención en sus fases iniciales y, para cuando quieren ser conscientes de ello, aplicar una solución les lleva más tiempo del deseado. ¿Y sabéis por qué? Porque no hay nada más complicado de transmitir que el conocimiento. Su proceso de transmisión y asunción por parte de otra persona (sobre todo si hablamos de áreas o procesos importantes) es lento o, mejor dicho, no es que sea lento, sino que lo percibimos como lento porque cuando lo necesitamos ya estamos apurados y precisamos que se transmita, prácticamente, de un día para otro.

Pero todavía nos podemos encontrar en una peor tesitura, que sería que seamos conscientes del riesgo cuando la persona que tiene el conocimiento causa baja voluntaria, o cae enferma. ¿Y qué sucede entonces? Pues que llega el drama o, cuanto menos, el nerviosismo y las preocupaciones.

Evidentemente, bajo ninguna circunstancia hay que ser alarmistas, sino sencillamente conscientes de que los riesgos son reales y pueden producirse en cualquier momento. Por ello, es estrictamente necesario tener un mapa de riesgos que nos haga ser conscientes y estar preparados para este tipo de circunstancias.

En próximos artículos hablaremos de los sistemas de gestión de continuidad del negocio (SGCN), en referencia a la ISO 22301, que abordan precisamente el establecimiento de un plan de acción para la circunstancia de que se produzcan ciertos riesgos que, aún estando en el mapa, no podemos eliminarlos porque el hecho de que se produzcan escapa a nuestro control (por ejemplo, que haya un atentado y nuestras oficinas desaparezcan) pero si podemos contemplar como actuaremos desde el minuto siguiente a que se produzcan.

Riesgos, como comentábamos al principio, los hay de todas las tipologías y gravedades. Hoy hemos querido compartir este riesgo concreto, para intentar generar conciencia sobre su importancia y necesidad de abordaje.

Desde Skycorp, acompañamos a multitud de clientes en la elaboración de sus correspondientes mapas de riesgos.

Porque para el avance seguro de las compañías, no debemos asumir ni un riesgo sin control.

¡Compártelo!

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Newsletter
¡subscribete!

Para estar al día de toda la actualidad empresarial